Darles un premio a nuestros perros es una forma habitual de consentirlos, reforzar su comportamiento o simplemente demostrarles cariño. Sin embargo, no todo lo que se vende en las tiendas de mascotas es adecuado para cualquier perro, y algunos productos que parecen inofensivos pueden convertirse en un peligro.
La clave está en revisar los ingredientes, elegir productos apropiados para su tamaño y supervisarlos mientras comen.
1. Huesos cocidos: uno de los mayores riesgos
Los huesos de pollo, res o cerdo que han sido cocinados pueden astillarse y provocar lesiones en la boca, obstrucciones o perforaciones del aparato digestivo.
Aunque muchas personas acostumbran dárselos como recompensa, lo más seguro es evitar los huesos cocidos y elegir alternativas diseñadas específicamente para perros.
2. Carnazas y masticables demasiado duros
Las carnazas, los huesos prensados y otros productos para morder son populares porque mantienen entretenidos a los perros. Sin embargo, algunos pueden desprender fragmentos difíciles de digerir, causar obstrucciones o favorecer fracturas dentales cuando son demasiado duros.
El riesgo aumenta si el perro intenta tragarse el producto entero o si el premio es demasiado pequeño para su tamaño.
Consejo: elige masticables apropiados para su edad y talla, supervisa su consumo y retira cualquier fragmento que pueda tragarse completo.
3. Premios con ingredientes tóxicos
Algunos alimentos que se utilizan en productos para consumo humano también aparecen en snacks caseros o golosinas compartidas con las mascotas.
Entre los ingredientes que deben evitarse están:
- Xilitol: edulcorante presente en algunos productos sin azúcar. Puede causar una caída peligrosa de glucosa y daño hepático en los perros.
- Chocolate y cacao: contienen sustancias tóxicas para ellos; el riesgo depende del tipo, la cantidad y el tamaño del perro.
- Uvas y pasas: pueden provocar daño renal agudo, incluso cuando la cantidad ingerida parece pequeña.
- Nueces de macadamia: pueden causar debilidad, vómitos, temblores y otros síntomas.
- Cebolla y ajo: pueden dañar los glóbulos rojos, especialmente según la cantidad y la exposición.
Por eso, compartir dulces, galletas o alimentos preparados para humanos no siempre es una buena idea.
4. Galletas y premios comerciales con demasiadas calorías
No todos los riesgos son inmediatos. Algunas galletas, barritas y snacks comerciales aportan muchas calorías en porciones pequeñas.
Cuando se ofrecen con frecuencia y no se ajusta la alimentación diaria, pueden contribuir al sobrepeso y la obesidad, problemas asociados con enfermedades articulares y metabólicas.
Como regla general, los premios no deberían representar más del 10 % de las calorías diarias del perro. El resto debe provenir de una alimentación completa y equilibrada.
5. Orejas, pezuñas y productos naturales para masticar
Las orejas deshidratadas, las pezuñas y otros productos de origen animal suelen promocionarse como opciones naturales. Sin embargo, la palabra “natural” no garantiza que sean seguros.
Pueden provocar atragantamientos, lesiones dentales, contaminación bacteriana o problemas digestivos. La seguridad depende del producto, su procesamiento, la forma en que lo mastica el perro y la supervisión de su dueño.
¿Qué hacer si tu perro se come un premio peligroso?
Si sospechas que ingirió chocolate, xilitol, uvas, pasas o cualquier sustancia potencialmente tóxica, comunícate inmediatamente con un veterinario, incluso si todavía no presenta síntomas.
No esperes a que aparezcan vómitos o debilidad y no provoques el vómito por tu cuenta. Si el perro se está atragantando, tiene dificultad para respirar, presenta convulsiones o pierde el conocimiento, necesita atención veterinaria de urgencia.
Consentirlo también significa protegerlo
Los premios pueden formar parte de una vida feliz y saludable, siempre que se elijan correctamente. Las pequeñas porciones de zanahoria o algunas rodajas de manzana sin semillas ni corazón pueden ser opciones para muchos perros sanos, siempre que se adapten a su tamaño y necesidades.
Antes de comprar un snack, revisa sus ingredientes, su textura, las indicaciones de uso y las recomendaciones de tu veterinario.
Porque querer a nuestros perros no significa darles todo lo que piden, sino elegir aquello que realmente les hace bien.
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